Una excusa chistosa y graciosa por ausentarse del trabajo: "Pensaba que mi alarma formaba parte de mis sueños"
Sucedió este acontecimiento de verdad, pero no soy el jefe ni el supervisor de este empleado. Como uno de los administradores por 18 años, y un miembro voluntario de grupos variados por casi 3 décadas, mi consejo es considerar este mensaje de modo objetivo y con humor. El resentimiento y la muestra de poder no te hacen ser sabio ni rico, y no te hace ser un buen líder. Que traten este mensaje con objetividad y con humor, para que no tengan un infarto.
Hubo un mensaje instantáneo enviado de un empleado que dijo: “Buenos días, señor. Lo siento, no puedo ir a trabajar hoy porque me desperté tarde. Pensaba que mi alarma formaba parte de mis sueños. Cuando me despertaba, me sentí muy torpe. Voy a recuperar la pérdida. Ahora mismo, tengo que solicitar un permiso de vacaciones.”
Como aprobadora, cuando despido a nuestro equipo, a veces mi despedida es “Señores, lo siento. Me desperté tarde. Puse mi alarma demasiado tarde.” El resultado: A nadie en el equipo le teme decir adiós, salir, o estar tarde. No hay temor de notificar porque es fácil comunicarlo. La vida ya es desafiadora y difícil. Nuestra misión es aliviar ese peso.
ResponderEliminarYo respondería: “Está bien—sucede a los mejores empleados que piensan que sueñan todavía cuando suena la alarma. Es comprensible y te perdonaré si llegas tarde a la oficina. Pero si piensas que puedes ausentarse hoy porque te despertaste tarde, por cierto, estás soñando todavía. ¡Ven acá ahora!”
ResponderEliminarTen en mente que la publicación trata de proveer el humor, entonces mi respuesta se alinea con ese objeto.
Humorísticamente hecho, aún eres leal con la objetividad sobre ese percance causado por ese empleado. Eres de verdad una leyenda, a propósito.
EliminarPara mí, voy a perdonar esta ofensa porque es graciosa. Pero si sucede otra vez, habrá una regañina escrita. Es un aviso verbal.
ResponderEliminarHabía un empleado que me llamó. Porque trabajamos a diferentes horas laborales, lo pillé.
“Jefe, lo siento, no me siento bien. Mi presión arterial está demasiado alta.”
Le respondí que estaba bien. Pero, desafortunadamente, cuando caminaba cerca del centro comercial desde el terminal, lo vi con su novia, entrando el cine.
La pérdida de confianza es la razón válida despedir a ese empleado.
Efectivamente el punto. Se puede hacer con humor y con objetividad a la misma vez.
Eliminar